El oso pardo, un mamífero con capacidad de adaptación

Oso Ibérico

El oso pardo ocupaba originariamente la práctica totalidad de Europa y Asia, gran parte de la mitad oeste de Norteamérica y algunas zonas de Oriente Próximo y del Magreb. Aunque esta área se ha ido reduciendo progresivamente en los últimos siglos, todavía es muy extensa, se estima que aún habitan entre 200.000 y 250.000 ejemplares, un número realmente notable para un carnívoro de su talla.

Los osos pardos ocupan una gran variedad de hábitats, desde semidesiertos fríos, como el Gobi (Mongolia), hasta zonas costeras o la tundra ártica, como Alaska. Sin embargo, su hábitat preferido es el forestal. El oso pardo es uno de los mamíferos más característicos de los extensísimos bosques de coníferas de la taiga siberiana o escandinava, de los bosques mixtos del este de Europa y de los Pirineos, o de los bosques caducifolios de hayas, robles y abedules de la Cordillera Cantábrica.

Las pequeñas poblaciones de osos que resisten en la Europa occidental están vinculadas a los macizos montañosos más agrestes, donde el acoso humano es menor. En España, Italia y Francia, viven las poblaciones europeas de oso pardo más amenazadas. Los osos ibéricos están en peligro de extinción y se enfrentan a constantes amenazas causadas por el pequeño tamaño de sus poblaciones.

En España quedan dos poblaciones de oso: una de ellas se localiza en la Cordillera Cantábrica, con dos subpoblaciones bien diferenciadas, y la segunda, compartida con Francia y Andorra, se localiza en los Pirineos.

Oso Kodiak (Alaska)

Oso Kodiak (Alaska)

Los osos ibéricos están catalogados entre los osos pardos más pequeños, con un peso en los machos entre los 200-250 kg, lejos de los gigantes que habitan en la península rusa de Kamchatka, en la isla de Kodiak  y en las costas cercanas de la península de Alaska, que pueden tener hasta 3 m de longitud y 700 kg de peso en los ejemplares más grandes. Estos osos pardos están considerados no sólo los osos de mayor tamaño, junto con los osos polares, sino también los mayores carnívoros terrestres del planeta.

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La conciliación familiar y laboral pasa por Greenwich

Desde el 2 de mayo de 1942, cuando España se situó en la misma franja horaria de Alemania, Francia e Italia, se encuentra en un huso horario equivocado. Así lo ha asegurado la catedrática  Nuria Chinchilla en el VII Congreso Nacional para Racionalizar los Horarios Españoles.

La experta sostiene que España debe regresar al huso horario de Europa occidental donde se encuentran Gran Bretaña, Portugal o la Comunidad Canaria, por su ubicación en el mapa respecto al meridiano de Greenwich, que determina su horario solar.

Retrasar el reloj una hora y hacer comidas más cortas no tendría ningún efecto secundario en los hábitos de los españoles que se adaptarían al horario solar. Chinchilla, directora del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE , opina que la implantación de esta medida es “una cuestión de voluntad política” ya que no tendría ningún coste añadido.

Volver al correcto huso horario de Greenwich mejoraría la conciliación entre la vida familiar y laboral al poder disponer de una hora y media más para la vida personal. Los defensores de esta fórmula proponen medidas como eliminar el desayuno de media mañana y reducir el horario de comida a 45 minutos para organizar de forma más racional el tiempo de trabajo, disponer de más horas libres y de descanso.

El estar desubicados con respecto al horario solar .implica que los españoles almorzamos más tarde que el resto de los europeos, madrugamos demasiado, dormimos 50 minutos menos que lo recomendado por la OMS, alargamos la jornada por la mañana y el día laboral resulta interminable.

Para los expertos reajustar el horario de España con el meridiano de Greenwich conlleva múltiples ventajas como una mayor productividad, permitiría conciliar la vida laboral y personal, reduciría el fracaso escolar, los accidentes laborales y de tráfico, además de mejorar el descanso y la salud.

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